El vínculo entre la mamá y el recién nacido

El vínculo entre la mamá y el recién nacido
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Si bien son demasiado pequeños como para expresar sus sentimientos, la relación que la guagua tiene con su madre trasciende las palabras. Es una unión sólida basada en el afecto y el cariño mutuo.

Todas sabemos que en los minutos que siguen al parto la visión de la guagua no es la mejor, pero en el instante mismo en que su madre lo toma en brazos y comienza a hablarle, sus ojos se abren y enfocan instintivamente el rostro familiar.

Resulta que, aún estando en el vientre, tu bebé escucha y distingue las voces que le hablan. Por lo tanto, al oír tu voz (esa que tanto oyó durante los nueve meses que pasaron juntos) inmediatamente la reconoce como una voz cercana, querida, segura.

Otro recuerdo que los recién nacidos conservan del embarazo tiene que ver con el movimiento. Es que, después de nueve meses de andar a cuestas en la guata de mamá, al pasear en sus brazos, apretados contra el pecho y sintiendo su calor, la guagua siente la misma sensación de seguridad y cobijo.

Lactancia, una mágica solución.

Cuando un bebé recién nacido llora por hambre, aunque parezca mentira, lo hace sin saber realmente qué es lo que le pasa; por esta razón cuando la mamá le brinda la solución, ese repentino “sentirse bien”, automáticamente pasa a ser algo así como su salvadora. Con cada comida que pasa, ese vínculo se fortalece y, en la medida que la guagua crezca y entienda este mecanismo, va a empezar a llorar menos, sabiendo que mamá siempre estará ahí para satisfacer sus necesidades.

Al tener un campo de visión reducido (unas 10 o 12 pulgadas) la guagua va a concentrar su vista en la cara de su mamá. Por esta razón, día a día encontrará en esos rasgos conocidos  a su primer gran amor.

Publicado el 31 de Agosto 2011 en las categorías Ser Padres, con los tags mamá, recien nacido, vínculo