Hora de dejar los pañales
En ocasiones, dejar los pañales se convierte en un proceso conflictivo porque los papás no sabemos cuándo comienza y cómo debemos estimular a nuestra guagua. Entonces, ¿Cómo saber cuándo es hora de dejar los pañales?
Cuando el proceso no resulta “exitoso”, es decir, de acuerdo con los tiempos y formas esperados, transitar por esta etapa suele generar frustraciones tanto en el pequeño como en los papás.
La guagua, por su parte, se siente confundida: por un lado, durante el día mamá le da indicios de que “ya es grande” y de que no necesita más de los pañales; y por el otro lado, le hace sentir que es pequeña cuando vuelve a colocárselos a la noche.
Un nuevo aprendizaje
Desde el nacimiento, o incluso antes, el niño no cesa de aprender y de estimularse. Ahora debe aprender “a controlar los esfínteres". ¡Y sí! Con ese nombre, será un proceso difícil seguro. Demandará tiempo porque no se trata sólo de dominar sus músculos voluntariamente sino también de independizarse, de aprender a manejar su cuerpo, sus emociones y horarios. Además, tendrá que postergar impulsos hasta satisfacer a sus padres. ¡Imagínate, qué trabajo para una guagua!
Para los papás, el cambio también resulta difícil: están súper ansiosos y suelen obsesionarse con el tema, sobre todo cuando escuchan que otros niños han aprendido antes que su hijo. Incluso creen ver indicios cuando no los hay. Si la guagua tiene un “accidente” pueden perder la paciencia o enojarse.
¿Llegó el momento?
A medida que crecen, los niños comienzan a dar algunas señales de independencia. Para saber si tu guagua está preparada para comenzar el proceso de aprendizaje debes estar atenta a las siguientes señales:
Permanece seco por lo menos durante 2 horas seguidas.
Se despierta seco de una siesta.
Manifiesta molestia frente a un pañal sucio.
Muestra las primeras conductas de búsqueda de independencia.
Puede seguir instrucciones verbales sencillas.
Indica sus deseos de “hacer pis”. Se interesa por el baño. Comienza a usar las palabras “yo” y “mío”.
Algunos consejos:
Empieza en un período del año que permita usar ropa liviana.
No te obsesiones ni presiones a tu niño.
Una vez que tomes la decisión, no vuelvas atrás ni alternes con el uso de pañales, eso sólo confunde a tu niño.
No comiences si en la familia están viviendo otros cambios, como una mudanza, o el nacimiento de un hermanito.
Evita el enojo y las reacciones exageradas frente a un “accidente”.
No te guíes por los logros de otros niños: cada uno es único y tiene sus propios tiempos.
Empieza a practicar con ropita interior descartable, que se sube y baja como la ropa interior pero en caso de “accidentes” absorbe como un pañal. Además, es muy fácil de cambiar porque se abre desde los laterales. La ropita interior descartable facilita el proceso de dejar los pañales y lo hace menos traumático.
Con mucha paciencia
Dejar los pañales es un gran paso. El niño está creciendo, y todos tienen que adaptarse al cambio. Particularmente nosotros, que deberemos armarnos de paciencia para enseñarle, para estimularlo y contenerlo, y especialmente para tolerar los errores y “accidentes”.
Lo importante es que el aprendizaje se inicie en el momento apropiado, y que no nos pongamos ansiosos. En el momento menos pensado, los pañales quedarán en el olvido para siempre.







