Un cambio trascendental: De la cuna a la cama

Un cambio trascendental: De la cuna a la cama
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Pocos momentos son tan significativos para los chicos como el pasaje de la cuna a la cama. Es, literalmente, un cambio de hábito; El espacio que lo cobijaba hasta ahora ya no formará parte de su vida, y, aunque no parezca algo demasiado notable, para algunas guaguas representa una complicación difícil de superar.
 
momento del cambio llega en cuanto el niño logra treparse por encima de los barrotes de su cuna. No es una cuestión arbitraria ni que responda a un capricho, sino un asunto de seguridad, ya que, en un momento de descuido tu guagua puede caerse al intentar salir de la cuna.

Por otra parte, la superación de ese obstáculo físico pone en evidencia el desafío personal propio de la edad; asoman los primeros indicios de una cierta búsqueda de independencia relacionada con la curiosidad respecto de nuevos espacios y sensaciones.

Aún así, suele ocurrir que la experiencia se torna bastante más complicada de lo esperable. Por eso es fundamental que le des a entender a tu guagua que puede comunicarse contigo, expresar sus miedos y ansiedades, para que puedas ayudarle a superarlos.

Aunque no garantizan el éxito, estos consejos pueden facilitar mucho las cosas cuando llegue el momento de transición:
    Cambia su cama, no su cuarto; respeta los objetos que le son familiares, tales como peluches, frazadas, etc… De esta manera le darás a entender que no todo es tan distinto a la hora de dormir.

    Conserva los rituales previos al sueño; lee un cuento, juega, o escucha música con tu guagua, tal como solían hacer antes del gran cambio.

    Antes de la mudanza definitiva puedes animar a tu guagua a dormir algunas siestas en su futura cama, de modo que el cambio no sea tan drástico y repentino.

    Intenta evitar el cambio obligado por la llegada de un nuevo hijo; solo lograrás que tu guagua se sienta desplazada y, en consecuencia, celoso de su hermano.

    Es importante que tu guagua sienta que lo que está pasando es algo positivo, un motivo de felicidad; por eso, tú y tu familia deben ser partícipes de sus primeros momentos en la cama y festejarlos con alegría.
 
Consejos de seguridad
 
La principal diferencia entre una cuna y una cama es, básicamente, que la primera tiene protección y la segunda no. Éste no es un detalle menor; tu guagua siempre durmió protegido contra caídas, y no está acostumbrado al “vació” a los costados, que, en medio de un sueño, puede resultarle peligroso. Es por eso que te sugerimos atender a las siguientes medidas:
    Elije una cama baja y, si es posible, con barrote lateral. Si no llegaras a conseguirlo, ubica un colchón al costado de la cama, de modo que amortigüe una eventual caída.

    Coloca un lado de la cama contra alguna pared, generando así un lado seguro.

    Opta por una cama con cabecera o piecera (o ambas), de manera que tu hijo sienta límites en algún de los dos extremos.
Publicado el 12 de Agosto 2011 en las categorías Cuidados, con los tags